Editorial

Dr. Gonzalo González Rey

Resumen


La necesidad de responder de forma rápida, eficaz y con la necesaria calidad a los problemas de la tecnología y los servicios ha promovido el desarrollo acelerado e imprescindible de normas nacionales e internacionales. Actualmente la comunidad profesional de ingenieros se enfrenta a una infraestructura industrial global y cambiante, que impone la necesidad de encontrar un justo equilibrio entre las soluciones definidas a los problemas tecnológicos y los servicios, la influencia en el cambio climático, el medio ambiente y la estimulación de un crecimiento económico y social. En este entorno complejo, donde la calidad actúa como una variable que interrelaciona la producción con las exigencias del mercado, se demuestra que la normalización técnica global es un importante instrumento capaz de liderar un cambio positivo y asegurar la aplicación de la ciencia y la tecnología al progreso de la industria y el comercio.
Las normas permiten establecer aptitud de un producto para ser empleado, la compatibilidad en sistemas, la intercambiabilidad con otros, el control de la diversidad, la seguridad, la protección al medio ambiente y la protección del producto, entre otras finalidades. En este sentido, se puede afirmar que la comprensión, el fortalecimiento y la aplicación intensiva y extensiva de la normalización técnica global potencian el desarrollo de la actividad productiva de cualquier país que intente penetrar en los mercados globales con productos y servicios de calidad certificada.
Desde los años 40 del pasado siglo, fue apreciada de manera ineludible, la necesidad de establecer una
normalización internacional que contribuyera a romper las barreras técnicas y comerciales entre los países. Esta situación motivó que en octubre del año 1943 fuera establecida la Organización Internacional para la Normalización (ISO), con la misión de promover el desarrollo de la normalización en el mundo y el objetivo de facilitar el intercambio internacional de bienes y servicios, así como el desarrollo de la cooperación intelectual, científica, tecnológica y económica. Actualmente, el desarrollo de lo relacionado con la normalización internacional ha tenido tal impacto y expansión, que en enero del 2013 se reportaba una participación en ISO de 164 países y funcionando 224 comités técnicos con actividad en 2 544 grupos de trabajo y responsables de la edición y aprobación de 19 573 normas ISO. Particularmente, en Cuba se dispone de 4 371 normas cubanas (NC) de las cuales alrededor del 60 % de ellas se encuentran armonizadas con las normas internacionales derivadas del trabajo de 113 comités técnicos de normalización.
A partir de 1970, fue designado el 14 de octubre como el Día Mundial de la Normalización. En Cuba, cada año en esta fecha, se realiza una celebración por parte de la dirección de la Oficina de Normalización Nacional, como representante del país en la ISO, donde son homenajeadas aquellas personas con una labor relevante en la normalización y se reconoce el trabajo de los comités técnicos destacados. Todo lo anterior, y más, hace que Revista Cubana de Ingeniería se una a la conmemoración del próximo Día Mundial de la Normalización con un merecido reconocimiento a la familia de más de 1 500 expertos y profesionales responsables de la elaboración y aprobación de las normas cubanas que trabajan activamente en la normalización nacional garantizando la inserción y competitividad de los productos y servicios cubanos en un mundo globalizado con una marcada economía abierta y de primacía para los mercados competitivos.
Durante varios años, en mi condición de miembro activo de comités técnicos de normalización nacionales e internacionales, he tenido la posibilidad de presentar algunos de mis resultados derivados del trabajo en la normalización en eventos profesionales, y siempre al concluir la ponencia me place trasmitir una idea que evidencia la inmensa labor y poco reconocimiento que reciben aquellos que trabajamos anónimamente y sin ánimo de lucro en estos temas, pero que sentimos la satisfacción de saber que contribuimos a la construcción de una sociedad mejor.
En general, no es usual una valoración importante de las normas, y mucho menos que sean apreciadas por su efecto económico, impacto técnico y su consecuencia social. Sin embargo, toda esta situación varía cuando la ausencia de estas empieza a causar inconvenientes. Lo cierto es que el desarrollo de la sociedad y de la vida misma sería extremadamente difícil sin normas que establezcan especificaciones, acuerdos, reglas, orientaciones, o definiciones de características, para asegurar que los materiales, productos y servicios garanticen su propósito. Un análisis de cualquier escenario permite apreciar cómo las normas facilitan y ayudan todos los aspectos de la vida diaria. De alguna manera, las normas ayudan a organizar nuestras vidas, a facilitarlas y hacerlas más confortables, prosperas, más seguras, …..simplemente las normas ayudan a lograr un mundo mejor.

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